Es una mezcla de concierto de piano, conferencia y clase magistral descontracturada, con humor y participación directa del público. En ese combo de distintas disciplinas, Sergio Feferovich desarrolla su espectáculo “La música de las ideas”, con el cual volverá esta noche a las 21 a la sala mayor del teatro Alberdi (Jujuy y Crisóstomo Álvarez).
Egresado de la universidad Johns Hopkins de Estados Unidos, el pianista y director explica con simpleza cómo la música interpela a todo el mundo, y lo hace a través de paralelismos con la vida cotidiana, historias y anécdotas de grandes autores y ejemplos simples y cercanos que incluyen juegos interactivos, para que todos salgan tarereando algún tema conocido al terminar la función.
Sergio Feferovich y la música de “sus” ideas“La propuesta tiene un objetivo de divulgación musical, pero no solamente eso: busca que más gente vaya al teatro, que más gente escuche música, que más gente conozca a autores que no oyen habitualmente, sobre todo por esta época de algoritmos que te dan la tendencia de lo que tenés que escuchar y te lo sugieren con mucho énfasis. Es difícil encontrar cosas nuevas si uno se guía solamente por lo que recibe en las redes”, advierte el diálogo con LA GACETA.
- ¿Cuáles son las ideas que guían tu presentación?
- Mi eje es que la música es para todos, que tenemos que tener acceso a diferentes manifestaciones artísticas porque tener más opciones nos hace más libres. Si no, nos parece que estamos eligiendo, pero otros están eligiendo por nosotros. También divulgar o difundir los beneficios que trae la música, que están comprobados por muchos estudios científicos; desde chicos, con el aporte que la música le da en su formación y desarrollo emocional, hasta la musicoterapia para tratar casos de personas con algunos desórdenes emocionales. A todos, la música les hace bien. Lo compruebo con mis coros, con los grupos que dirijo, en donde hacer música en general les da alegría y energía. Para eso estamos, para disfrutar de lo que podemos hacer; la música nos permite cantar o tocar un instrumento y disfrutarla aún sin ser profesionales, sin hacerlo perfectamente pero en el nivel que cada uno puede cantar. Es algo que recomiendo muchísimo.
Teatro Orestes Caviglia: una indagación sobre los cuerpos y el territorio- ¿La emoción y los sentimientos -sean cuales sean- son la guía de la creación artística?
- Sí, pero no solamente eso. Hay muchos casos en la historia de la música de compositores que hicieron obras a pedido y que se nota porque no estuvieron especialmente inspirados. Eran seres humanos con sus necesidades y tenían, sobre todo hasta la época del clasicismo, los mecenas que los contrataban y que les pagaba por componer. Entonces tenía que componer lo que al mecenas le gustaba. Una anécdota muy interesante es la de Joseph Haydn, que tenía al príncipe Nicolás Esterházy que lo contrató y que tocaba el baritón, que es un instrumento parecido al cello, pero con más cuerdas. Compuso un montón de tríos para piano, violín y baritón, cuya parte s mucho más fácil que la del resto. Y era porque quería que le siguiera pagando. Ese es uno de los ejemplos en donde no solamente la creatividad y la emoción, sino que también la necesidad económica facilitó la composición de obras.
- ¿Componer implica unir lo racional y lo emocional?
- Sin duda. También hay mucho de inspiración y mucho de creatividad. Lo racional muchas veces se deja de lado pensando que los compositores son seres tocados por la varita mágica que de repente, con su genialidad, componen una obra. Pero hay mucho que pensar para darle coherencia a la obra. Incluso los autores de canciones cuando grababan un disco, por ejemplo, deben disponer el orden de los temas.
- Miguel Ángel Estrella llevó su piano a cárceles y villas miseria, rompiendo paradigmas sobre la recepción del público a las obras clásicas, ¿sigue esa línea de desacralizar la música?
- Él llevó la música a lugares donde no había y me parece que está bueno. Mi propuesta es para músicos, no músicos, chicos, grandes... tal vez parte del éxito sea que vienen familias, abuelos con nietos, padres con hijos, parejas jóvenes, y todos realmente se llevan algo. Me parece que está bueno quitarle esa cosa de mármol, de estatua que tienen muchas de las obras que presento y bajarlas al terreno común de la gente.
Recital: El Zar presenta su estilo indie en All Boys- Es un espectáculo que ya ha tenido mucho y exitoso recorrido, ¿qué le sorprende al público y a usted todavía?
- Se originó en una conferencia en TEDxRíodelaPlata, pero a pesar del recorrido me sigue sorprendiendo que la gente lo reciba con tanto agradecimiento. Desde las felicitaciones del comienzo hasta el agradecimiento, que significa haber llegado a la persona de un lugar distinto, como cuando alguien viene a ver el recital y me dice después que fue a estudiar piano. Todos somos parecidos en esto de querer ser distintos. Si logro mejorarle la vida a alguna gente, estoy satisfecho.
- ¿Qué otorga abrevar en lo cotidiano como fuente de inspiración?
- Me permite justamente hablar de la música y las ideas, o sea, ideas en la música y música en las ideas. Hay muchos aspectos de la música que me hacen pensar en el día a día, desde el contrapunto como una conversación (es un término que viene de la música) hasta la estructura de una obra que se basa en general en repetición, variación y contraste, y cómo la vida de cada uno tiene algo de esos tres aspectos. Y si le falta alguno de ellos, por ahí tenemos que repensar qué podemos hacer distinto para quitarnos la monotonía. Y eso también hace que escuchemos la música desde un lugar distinto, en donde podemos prestar más atención al contrapunto, a la conversación de dos o más melodías, a la repetición, a la variación o a cuánto contraste hay en determinada obra.